Juan Antonio Quiroga

Coraza

Deambulo sin temor, salto al mundo,

pues suave está en mi pecho una coraza.

Es la diáfana fuerza que me abraza,

es el hueco de la mano en que me hundo.

 

Mítico aroma, un resoplo profundo,

es recuerdo que al tiempo despedaza.

Pertenezco a la herencia que es tu raza,

mi orgullo: La barbarie de Facundo.

 

No hay fuerza ni enemigo tan temible

que me melle; su amparo me solaza

indómita armadura indestructible

 

Y en la cima del monte que amenaza

mi mano aferrará la insustituible

mano que en mi auxilio se entrelaza.