Capítulo I🍬
La Líder de los Pasillos
Lucerito Lunares ha crecido. Ha dejado atrás los vestidos infantiles porque sus caderas comienzan a dibujar el contorno de la juventud.
Al caminar por la vereda, sus piernas, tan largas y esbeltas como el mástil de un violín, parecen tocar cuerdas invisibles en el aire.
Hoy no es un día cualquiera. En el colegio la esperan sus amigas con entusiasmo: Lucerito es la presidenta de la asociación de estudiantes. Su mente es un hervidero de proyectos que animan a todos: sueña con un parque más verde y lleno de árboles, un buzón de sugerencias de madera donde cada voz cuente, y una cancha múltiple para que se practiquen diversas disciplinas deportivas.
En su ciudad ya es famosa, más que una heroína, por sus logros culturales. Ha traído galardones dorados a su tierra y ha salido invicta en los juegos intercolegiales.
Todo en su vida avanza perfecto, sin prisa, impulsado por una energía entusiasta.
Capítulo II🍬
El baile
Llega el sábado. Lucerito ha sido invitada a la fiesta de quince años de Amparito, su amiga del barrio, una morenita muy bonita que fue su fiel compañera de muñecas y trapos.
El salón está decorado con luces tenues y globos. De pronto, aparece un joven caballero que no para de mirarla de una manera elegante y singular.
Cuando llega el momento de los juegos tradicionales de la fiesta —donde hay que correr, reír y saltar—, el destino hace de las suyas.
¿Y adivinen quién viene a parar a su lado? El chico de los dientes blancos y la sonrisa particular.
Al terminar la fiesta, mientras Lucerito se retira del salón, nota que el caballero elegante la está esperando en la salida para despedirse. Lucerito hace como que no lo ha visto; le parece mal educado despedirse de un extraño. Pero en ese instante aparece Amparito, la anfitriona y cumpleañera, quien la toma del brazo:
—No te vayas, amiga, sin presentarte a mi novio. Él es Michael, el artista del conservatorio.
En ese segundo, el corazón de Lucerito se detiene. Su sonrisa desaparece de inmediato. Con el pecho frío, le extiende la mano formalmente:
—Qué gusto. Que pasen una buena noche —dice, y se marcha a prisa.
Capítulo III🍬
Es momento de Esperar
Al día siguiente, un sobre blanco deslizado bajo su puerta cambia el rumbo de las cosas. Es una carta de Michael:
\"Amparito ha mentido. Ella me quiere, pero yo no consigo mirarla como algo más que una amiga. Me ha parecido un desatino total lo que te dijo. Me presento formalmente: soy Michael, soltero, estudiante y he quedado impactado con tu belleza y tu carisma\".
Así empezó la historia de un amor bonito. Al principio, Lucerito Lunares ya no conseguía concentrarse; el recuerdo de Michael le robaba el tiempo, el pensamiento y el espacio que antes dedicaba a sus campañas, obras escolares y campeonatos.
Pasaron los meses. Michael seguía llegando al barrio con sus cartas, cuentos y relatos bajo el brazo. La hacía reír, se sentaba a su lado como un amigo devoto, pero por dentro crecía un amor a punto de desbordar un corazón enamorado.
Ocho largos meses de complicidad pasaron hasta que llegó la invitación al cine.
Vieron una película divertida. Al encenderse las luces del teatro, la función terminó con un abrazo cálido y una confesión directa de Michael:
—Ya no quiero que seas mi amiga... porque me tienes completamente enamorado.
Lucerito Lunares, vencida por el sentimiento, lo abrazó con timidez y tomó su mano, sintiendo un corrientazo dulce.
—Lindo eres... y mi corazón tiembla a tu lado —susurró—. Eso quiere decir que yo también siento lo mismo por ti, joven ilusionado.
Y así empezó el verdadero enamoramiento de Lucerito Lunares. Ahora sus días tienen estrellas en el techo, canciones de fondo y álbumes enteros para escuchar. Se ha enamorado, y ese compás ya nadie lo puede parar.
Continuará.......