Tizne azul
En la ventana surge un fulgor divino
Rubén Darío, Emperador Celestial,
con su corona de verbo cristalino
derrama estrellas en mi cristal.
Su voz de oro incendia lo que nombra
mi pecho arde con su canción,
y cada sílaba, sobre una alfombra,
teje de azul mi corazón.
El aire vibra con su poesía,
sus ojos son faros de eternidad,
y en mi cuarto florece la armonía
de un reino hecho de claridad.
El tizne azul, huella encendida,
marca mi alma con su fulgor,
como tatuaje de eterna vida,
como promesa de puro amor.
Yo, inspirada, alzo mi canto,
mi pluma danza con su luz,
y en cada verso, sagrado manto,
deja una huella como cruz.
Así lo veo, radiante y eterno,
Darío brilla en mi ventana,
Emperador del verbo moderno,
dejando azul su huella humana.
Annabeth 🥀
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