Estoy fuera, odio todo, no quiero regresar.
Pensamientos claros:
mañana, mañana y hoy.
¿Qué será de mí?
Estoy fuera del juego brusco de la vida.
Cinco días de sufrimiento,
siete fingiendo estar bien.
Hoy salgo, solo, angustiado, pensando:
«Oh, ¿qué será cuando suene la campana de la libertad,
de gozo y habladurías tibias?
¡Oh, qué será!».
Suena la campana, soy libre,
pero el camino está lleno de caras grises que me miran.
¿Será de mí?
Sí, a mí me miraban.
Veo, veo: cincuenta y siete.
Llegó la hora,
es hora de regresar a mi hogar.