Septiembre,
mes de la prevención del suicidio.
Y aunque tú te hayas ido,
no me puedo ir contigo.
No porque no quiera, sino porque no puedo,
ya que, en el fondo, yo decido quedarme,
decido valorar la vida, decido amarme.
Y, decido finalmente ser libre.
Libre de las autolesiones, libre de la soledad,
libre la autoexigencia, libre de la oscuridad.
Septiembre retiene el escuchar, el hablar,
pero recuerda esto: aún podés luchar.
Y si algún día volvés a sentir que ya no podés más,
recordá que pedir ayuda también es avanzar.
Y si algún día no podés ser fuerte todo el tiempo,
ni atravesar la tormenta en silencio...
Sabés que, con el Señor, todo lo podrás vencer,
y que lo demás, no debés de por qué temer.
Septiembre no solo viene a recordar,
si no que también nos viene a acompañar.