alicia perez hernandez

Mi piel huele a soledad...

Huelo a soledad…

 

¿Dios qué quieres hacer conmigo?

con este llanto en el que me estoy consumiendo.

tengo la mirada perdida en el horizonte,

sin ver el brillo de la estrella que me prometieron.

Lo único que siento es un escalofrío,

siento qué se me va abriendo la piel, cómo dijiste.

Hoy me sentí vieja, acabada, me sentí enferma, más de lo que estoy.

Me dio insomnio y me dio miedo morir sola.

le encomendé mi vida a Dios,

 ¡dije; sino amanezco!

Quiero despertar en la gloria de Dios,

Sin confesión y sin penitencia,

solo por el amor de Jesucristo que mostro

por mí, al morir en la cruz del calvario,

y resucitar y hacerme parte de su resurrección en el juicio final.

Hay un llanto contenido en mi garganta,

porque mi piel huele a soledad, huelo a soledad.

Me acurruqué en mi almohada con deseos de no despertar nunca.

Alicia Pérez Hernández... México

No es la pluma la que escribe, es el alma

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Sólo tú y yo sabemos lo que ignora la gente
al cambiar un saludo ceremonioso y frío,
porque nadie sospecha que es falso tu desvío,
ni cuánto amor esconde mi gesto indiferente.

Sólo tú y yo sabemos por qué mi boca miente,
relatando la historia de un fugaz amorío;
y tú apenas me escuchas y yo no te sonrío...
Y aún nos arde en los labios algún beso reciente.

Sólo tú y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacío,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.

Y así dos orillas tu corazón y el mío,
pues, aunque las separa la corriente de un río,
por debajo del río se unen secretamente.

Canción del amor prohibido José Ángel Buesa 

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