Mi cielo,
Te amo, te amo, mujer de los cuatro vientos, de los cuatro soles,
de las cuatro rosas y de los cuatro jazmines.
Te quiero, aunque hayas besado y amado otros labios,
aunque hayas querido a otros y entregado tu inocencia.
Para mí sigues siendo la misma: una niña, una joven tierna de ojitos bonitos,
que merece ser amada, cuidada y admirada. Solo tú, solo a ti, mi cielo,
te guardo en mis labios y en mis ojos para amarte
en cada uno de mis días.
GERARDO DUARIS