Cayó sobre la piedra
El vidrio de mi miedo.
Saltaron sus estrellas
por todos los rincones.
Se abrió la noche en dos.
Entró la luz de golpe.
Salieron mis fantasmas
descalzos por el borde.
Ya no guardo mareas,
ni pájaros cautivos.
El viento entra cantando
por todos mis vacíos.
Y aquello que fue herida,
al filo de los días,
se vuelve un sol pequeño
sembrado entre las ruinas.
Emiliodr/Sept 9/26