Angel Samuel

Desolado

No puedo evitar sentirme tan triste,

en una esquina pensante y deprimente;

como todos tienen esa felicidad,

y yo no recibo nada de bondad.

 

Aunque sea hijo de Dios y cuide,

aunque del odio de los demás olvide,

aunque los trate con cariño y amor,

solo tengo y recibo profundo dolor.

 

Aunque sea una flor que derrame alegría,

es triste ver que en cada uno de mis días

no hay felicidad en mi vida incompleto;

esa es la palabra que siempre repito.

 

Pues, aunque sea una gran persona,

solo mi único Dios ama y perdona

a un corazón sincero que quiere

no rendirse, pues nunca muere.

Autor: Samuel Fuentes