Te busco en la bruma callada,
como quien ansía un destello,
y hallo mi alma enamorada
sin tu calor, sin todo aquello.
La noche me nombra tu sombra,
el viento pronuncia tu voz,
y aunque la distancia me asombra,
mi corazón te reclama feroz.
Eres la estrella que no regresa,
el eco que nunca responde,
la herida que aún me atraviesa
como un río que nunca se esconde.
Annabeth
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