Te vi una vez. Solo una vez.
Y me perdí.
Me perdí en la inmensidad de tu belleza,
en ese brillo que no he visto en nadie más.
Tus ojos no miran, iluminan.
Hay tranquilidad en tu mirada,
una serenidad que no hace ruido,
que calma todo lo que toca.
Tus pestañas, oscuras como la noche,
custodian un misterio,
y adentro, el café claro de tus ojos,
vivo, despierto, lleno de vida.
Te vi a lo lejos,
y sin decir una sola palabra,
supe lo que pensabas.
Fue una tarde serena,
la tarde en que te vi por primera vez,
y aunque no dejé la mejor impresión,
sentí tu mirada caer sobre mí.
Y sabes que te observo,
lo sabes.
Y yo sé que me miras,
pero tengo miedo de voltear
y descubrir que en tus ojos
ya me quedé a vivir.
*_O quizá nunca me miraste,
y todo esto solo me lo inventé yo….