Qué gran diferencia
entre querer estar solo
y aprender a estar solo,
a sentirte solo
y querer dejar de estarlo.
Muchos me dicen
“qué lindo es vivir solo”,
pero vivir solo
alimenta más el sentirse solo.
Inclusive estando con gente
me sigo sintiendo solo.
La soledad sirve
para aprender de vos mismo,
para saber qué querés,
para conocerte
y disfrutar de tu propia compañía.
Pero llega un punto
en que ya no querés más
esa soledad.
Porque una cosa es elegir estar solo
y otra muy distinta
es querer dejar de estarlo.
Una cosa es disfrutar
de tu propia compañía,
y otra
es desear que alguien llegue,
que alguien se quede,
que alguien comparta con vos
ese silencio que antes disfrutabas.
Quizás la soledad
sí nos enseña quiénes somos,
pero llega un momento
en que ya no querés seguir
aprendiendo de ella.
Llega un momento
en que simplemente
querés compartir tu vida
con alguien más.