Para qué ladran los perros...
Para qué ladran los perros, me preguntas…
si ya no muerden rabias sus colmillos,
si ya no presienten lunas, sus lunas llenas,
si ya no desgarran en la noche sombras.
Para qué los perros muerden,
si sus ladridos son lluvias negras,
si sus heridas en silencio se relamen,
si el alba despelleja al hombre, salobre en tierra.
Para qué los hombres callan,
si el juicio claudica en la escombrera,
si la razón se apaga en su lumbre,
y si la sinrazón asoma, implacable y fiera.
Para qué la sinrazón asoma,
si del can la cabeza se astilla en la mollera,
si el hueso atiza al huésped en la sesera,
si del tuétano escapa el verso que se desvela.
¿Para qué?
¿Para qué?
Si la razón se apaga…
si me ladra el perro…
si la sinrazón despierta…
¿Para qué?
¿Para qué?
Para qué los versos escapan,
si los perros aún ladran en la tinta,
y si la cobarde letra oscurece la memoria,
y si la memoria se hunde del hombre entre su sombra.
¿Para qué?
¿Para qué?
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.