FRANCISCO CARRILLO

el árbol de versos.

Érase un tronco viejo

infestado de termitas

y algún que otro gusano,

éranse los buenos malos

los mediocres, los mesías 

en el árbol de los versos. 

Fueron las ramas podridas

por los falsos comentarios

y entre sus hojas marchitas

plagio, favor y mal engaño. 

Érase medio talado 

ramas secas, secos tallos

los intentos de poesía 

que se hicieron con la IA

en brotes envenenados. 

Érase un árbol de versos

un matorral mutilado

un fantasma de madera,

con poetas inventados.