Érase un tronco viejo
infestado de termitas
y algún que otro gusano,
éranse los buenos malos
los mediocres, los mesías
en el árbol de los versos.
Fueron las ramas podridas
por los falsos comentarios
y entre sus hojas marchitas
plagio, favor y mal engaño.
Érase medio talado
ramas secas, secos tallos
los intentos de poesía
que se hicieron con la IA
en brotes envenenados.
Érase un árbol de versos
un matorral mutilado
un fantasma de madera,
con poetas inventados.