¿Esperar hasta ayer
o aprender a olvidar el mañana
cuando pienso en ti?
No porque quiera inventar una historia,
sino porque me asusta recordar
que toda historia tiene un final.
Y contigo
no quiero pensar en finales.
Quiero quedarme en los comienzos:
en ese primer instante,
en la incertidumbre de no saber qué vendrá,
en la emoción de descubrirte
una vez más.
Porque quizá eso sea lo que más temo:
que algún día
lo nuestro deje de ser un comienzo
y se convierta en una historia
que tenga que aprender a recordar.