En el flujo continuo de la vida,
tu voz trasciende la distancia
y le da sentido a cada día.
Bendigo este amor de cada paso,
respetando el camino recorrido,
creciendo juntos en un abrazo.
Tus labios carnosos y tan rojos
traen la frescura a mi mañana,
mientras me pierdo en tus dos ojos.
Tu figura esbelta y mirada suave
dibujan la gracia de tu cuerpo,
como un refugio profundo y amable.
Tu largo cabello se desliza
como una cascada sobre el viento,
y tu dulce timbre me acaricia.
Aceptas mis rosas con devoción,
guardando en el alma cada flor,
mientras mi entrega se hace canción.
Clamo a Dios cada mañana,
entre mis manos están tus rosas,
pues deseo tu cuerpo hecho cenil
de olor a frambuesa.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
08-09-2026.