Son aquellos que van de buenos y son los peores,
servidores fieles de hábiles manipuladores;
valientes con los débiles, cobardes con los fuertes,
reparten sus miserias disfrazándolas de suerte.
Son los del mobbing, últimos responsables,
quienes ejecutan órdenes de líderes miserables;
son guillotinas, verdugos de las muertes sociales,
maquiavélicos peones, políticos y desleales.
Son tiranos de tímidos, de inseguros y prudentes,
lameculos de líderes maníacos, prepotentes;
son, desde hace años, mis declarados enemigos,
pero conmigo no pueden: mis miedos no son suyos.
Me llaman abogado de las causas perdidas,
idealista de los blandos, de las almas aburridas;
dicen que soy mediocre por no vender mis valores,
pero ellos son el resultado de educaciones sin honores.
Monos voladores, ángeles del mal,
patas del maligno con disfraz moral;
vuelan cuando el amo les ordena atacar,
y llaman obediencia a lo que es traicionar.
Pero hay algo que nunca podrán comprender:
quien no vende su miedo no se deja someter.
Podrán levantar ejércitos, mentiras y rumores;
yo seguiré de pie frente a los monos voladores.