Rafael Riofrio Tacuri

El delito de soñar contigo

Ante el tribunal de los recuerdos,

presento mi queja formal

por tu intromisión constante

sin permiso en mis noches tranquilas.

 

Llevas años ocupando

mis fantasías más íntimas,

rompiendo mi descanso sin pagar alquiler

y habitando cada uno de mis sueños.

 

El tiempo transcurrido

no ha borrado ni borrará

tu delito de ocupación emocional;

ni el sentimiento que guardo intacto por ti.

 

Aporto como evidencia irrefutable

mis inquebrantables suspiros,

esta memoria terca que jamás olvida tus mejillas

y tu dulce sonrisa que aún guardo.

 

Solicito que seas declarada culpable

por esta invasión ilícita

que afecta a mis pensamientos

del pasado, del presente y del futuro.

 

Exijo la medida cautelar

de reunirnos a tomar un café,

buscando negociar juntos

los términos de una condena compartida.

 

Esta denuncia prueba que,

tras tantos años transcurridos,

mi afecto sigue incólume

con la misma fuerza del principio...