La vi y no lo sabía,
se abrió el cielo.
Algo grande venía,
solo busqué un beso,
con él, sentido y poesía.
No sé bien cómo vestía,
solo recuerdo el mar
que en sus ojos lucía.
Ante el canto de sirena,
comencé la travesía.
Guiado por mi runa,
zarpé esa noche.
Me aferré a mi remo,
aún en la tormenta.
Golpeé mi cabeza,
confundí la Rima.
Todos los caminos
conducen a su aroma.