Que odiosos son los rumores
con un tinte de traición,
dolorosa decepción
pues se torna mil rencores;
tornar espinas las flores,
convertir la buena acción,
en hiriente confesión:
revivir fieros temores;
mejor es nunca ayudar
ni compartir los secretos,
volver tempestad la calma;
un peligroso jugar
esos dichos indiscretos:
crueles tormentas del alma...