Hay palabras que no alcanzan,
ni el viento ni el papel
logran contener
lo que siento por ti.
Es inefable este latido,
una emoción sin nombre
que desborda los límites
de mi voz y mis silencios.
Te pienso y el mundo se detiene,
todo se vuelve claro y sencillo.
No hay verbo que comprenda
la paz de mirarte,
ni adjetivo que explique
cómo me transformas.
Quisiera escribirte el universo,
pero todo poema se queda corto
ante la inmensidad
de lo que provocas en mí.
Solo sé que existes,
y con eso basta:
mi corazón encuentra sentido
en el misterio de amarte
con tan solo un beso.