Murialdo Chicaiza Loor

ODA AL MAÍZ

Tu nombre es maíz

y vienes desde muchos milenios

alimentando la vida de los ancestros.

Tus semillas explotan en milagrosa expansión.

Tus raíces bullen en el cieno

sosteniendo el edificio de tu verde presencia.

Y es tu tallo dulce y poderoso:

una columna de miel

que recuerda mi niñez.

Tus verdes hojas explican el libro

de la Naturaleza,

traes un mensaje de la Pachamama

que se esparce en la sangre.

Tus mazorcas están llenas de perlas vitales:

unas amarillas, otras rojas, otras moradas o negras.

El Sol te besa y el agua te lame

y la savia sube por tus células y te alimenta

y tú alimentas al pobre y al rico

al feliz y al infeliz

al bueno y al malo.

Sigue existiendo maíz,

no abandones esta dimensión de misterio.

Que disfrutemos de tus aromas y texturas

que recordemos a la abuela en su fogón

al campesino y su sudor,

que bailemos con la chicha en nuestro cerebro

cuando celebremos la cosecha de tus dorados granos.

Que la liturgia,

de tu presencia se repita por los siglos de los siglos;

maíz: desgrana tus pequeños soles

llenando de calor y vida nuestras almas.