Y llegará el día en que dejaré de explicar quién soy.
No anunciaré la partida.
Ni cerraré ninguna puerta.
Simplemente buscaré desaparecer de las conversaciones donde siempre y por alguna razón deba defenderme.
Dejaré los lugares donde mi ausencia vale menos que mi presencia.
Me alejaré de las versiones de mí que aprendieron a sobrevivir pero olvidaron vivir.
Y si alguien alguna vez me preguntara qué fue de mí, no responderé.
Porque ya habré descubierto que hay desapariciones que son simplemente otra forma de nacer.