La verdad también
se inventa.
—¿Antonio Machado en su Juan
de Mairena?—
Para qué la quiero,
qué es, quién
la decide, la bautiza,
la moldea
con sus manos,
o con las de otro,
de quíen, qué manos,
qué hilos la urden,
de qué manantial nace,
quiénes sus padrinos,
quiénes sus compadres.
¿Es matemática o es arte?
¿Es impulso o meditación?
¿Placer o sufrimiento?
Me da lo mismo, no la quiero,
no comulgo con ella,
sí, con la que está detrás,
agazapada, vergonzosa,
sometida por su tiranía,
escondida a la fuerza;
ella, espada del que achanta,
quien explota y no gobierna,
quien su riqueza vuela
muy por encima de la tierra.
Esta no, la otra,
la que grita muda entre pulso
y pulso, la que dibuja
mis fronteras, la que en mí
se disuelve.