La casa que no cocina el silencio
Hoy me ha dado por doler en la cara del muro.
Las once. El tiempo, este tiempo de tiza y de hueso,
se me ha quedado atorado en la garganta
como un pedazo de pan que no quiere ser pan,
que quiere ser piedra, que quiere ser nada.
¿Dónde estás, madre, que ya no cocinas el silencio?
La casa se ha vuelto una resta de habitaciones,
un vacío que se multiplica en los espejos,
y yo, aquí, en esta cárcel de días sin nombre,
escribo palabras que se rompen al tacto,
palabras que son solo el eco de un golpe,
el rastro de una mosca que no encuentra la salida.
Autor
© Nelly Cevallos-Liora
8 de septiembre al año 2026