Ale Aguilar Moreno

La sombra

A veces me parece vivir en un sueño,

porque la vida no podría ser tan cruel.

Nos proporcionó el agua y la miel,

tan prohibida que la gente

al enterarse, nos llamaría herejes.

 

Por momentos me veo flotar,

siento que a alguien

le he robado el destino.

Y detrás de este cuerpo, ajeno al mío,

se cierne una sombra

que me opaca el camino,

que no se deja ver del todo.

Existe como una dualidad mustia;

por un lado, la sinceridad

que nos exhorta y enjuicia,

y por otro, quiero recitarte mis poesías,

amarrados a esta cama,

mientras me entusiasma

ser esclava de esta dulce agonía.

 

Y dejando de lado estos pesares,

al mirarte las canas y el rezago de barba,

aprovecho la desnudez de tu torso,

aferrándome a él, en el instante más voluptuoso.

Nos queda poco tiempo,

pero basta para otro poco...