Fue un beso,
detrás de la cortina de la noche,
un beso con el sabor de la manzana de mis padres, Adán y Eva.
Lo sé, sí, lo sé:
si Dios logra oler el aroma de manzana
que emana de entre mis labios,
me expulsará.
Pero ahora estoy en la Tierra,
después de que expulsara a mis padres hacia ella,
y ya no existe lugar más desolado que este
al que pueda desterrarme