Jared Rosado

AGUA AZUL

El líquido espeso y verde se derrama sobre el agua azul, un olor fétido adorna las losas, un tornillo en la ventana demuestra humanidad, oxidación, agua azul que caminó sobre ella.

 

El olor se escapa, ahora los ojos se encienden, hojas de madrugada pasada se desprenden, por el aire se adhieren. Hojas pequeñas como un meñique de un adulto promedio, luego hojas grandes como el lomo de un caballo.

 

En la cafetería almacenan ríos en plástico, yo adquiero una con metal, a veces con electrones en una terminal. Agua azul que cae torpemente sobre mi playera azul, tela hecha con máquinas que necesitan calentarse y refrigerarse con una leve fracción del tamaño de una laguna: un stock.

 

Nunca he viajado en avión, desde arriba el agua azul debe verse al fin azul y no verde. Desde más arriba debe observarse inmenso y tocable, tanto como esta botella.

 

Mi mano llora, la botella se llena de unos mililitros más; mi sed se calma, se aceitan mis circuitos, se excitan mis neuronas, se pierden digitos de tiempo en un reloj infinito hecho de y por agua azul.