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Llanto como enfermedad

Dulce sueño de mi frágil destino,
que tus manos frías y rígidas arropen mis cicatrices desdichas,
hasta fundir nuestras lágrimas en cenizas.

Que las tinieblas nos acojan con un manto de esplendor,
para cubrir el pasado del agrio desamor.

Que los ángeles lloren al ver
tal compañía como esta.

Mi vida suena como un monitor vital,
cada sonido es un bombardeo,
cada latido, una gota de sufrimiento.
Mi vida es un espejo de roto cristal.

¿Qué es el mundo?
¿Una brecha en la realidad?
Llanto disfrazado de enfermedad