Ale Aguilar Moreno

Sin final

Somos solo un dejo de esos besos

que se aferran o liberan,

una sombra que parece nostálgica

y alrededor de mí revolotea.

No calma mis pesares;

pensar en ti solo me marea,

como una comezón

que nada ya sosiega.

 

Besos con sabor a sal,

escuecen y queman...

son inmarcesibles,

como pactos sin palabras,

votos corporales

en nuestras noches de tormenta.

 

Dos cuerpos enlazados,

un alma desgastada,

y gotas de lluvia golpeteando la ventana.

¿Qué más pedir a la vida?

¿Cómo rogar que esta historia sea eterna,

si al salir de aquí

sé bien que nunca seré ella?