Mauro Gallardo

El amor que esperó

Veo historias de romance

y suspiro en silencio,

anhelando algún día

tener un amor así.

Un amor tierno,

tranquilo,

romántico

y lleno de confianza.

Un amor donde cada abrazo

me haga sentir seguro

y, al mismo tiempo, vulnerable,

porque sé que puedo bajar la guardia

sin miedo a ser herido.

Quiero un amor

que se sienta como hogar,

donde su compañía

sea suficiente para cambiarme el día,

como la presencia de un gato

que no necesita hacer nada

para hacerte sentir acompañado.

Quiero poder mirarla

y pensar:

“qué lindo que estés acá”.

Sin prisas,

sin forzar momentos,

sin tener que perseguir nada.

Porque quizás ese amor

no llegue hoy,

ni mañana,

ni dentro de unos meses.

Pero algún día llegará.

Y cuando lo haga,

no tendrá que golpear fuerte,

ni pedir permiso para quedarse.

Simplemente

tocará la puerta.

Y yo,

sin miedo y sin apuro,

voy a abrir.