Marius Edoardo Antonioni

Viejo

 

Hijo,

llegar a viejo

es terrible,

decía mi madre

 

Y tenía razón,

cuantos achaques 

se juntan

y se hacen sentir

día a día

 

De qué ha servido

la vida entera

derrapa y cae

en un pozo profundo

hasta perder la luz

y nada queda

 

Prisionero arrojado a este mundo

de odio;

una sarna furiosa

exterminando a negros,

judíos, mujeres, maricones,

niños;

y violencia desatada 

 

Sufrimiento es el despeñadero.