SÍ PERO NO
Son las cuatro de la tarde.
Es una terraza de barrio.
A finales de verano
el sol no calienta tanto.
Tan solo está acompañado
a tres mesas de distancia
por una pareja anodina
evadida en sus pantallas.
Amenizando el momento
sobre la mesa tres vicios:
un vaso de whisky con hielo;
un cortado bien templado
y a su lado un cenicero
acogiendo el desperfecto
de un cigarrillo encendido
que le consume por dentro.
Solitario incomprendido
abandonado a su suerte,
esta vez es escogido
apartarse de la gente.
Sumido en sus pensamientos,
leve estampa interesante
presenta en su parapeto…
Mas poco duró su retiro,
se alborotó su sosiego
pues, de una forma sublime,
apareció de la nada
un hada despiadada
que cumpliera sus deseos
más íntimos y prohibidos.
Sorprendente paso firme
sobre tacones tan altos,
con sus piernas torneadas
le iba marcando los pasos.
Sostuvieron sus miradas
cual si se hubiesen gustado,
cual si acertara un flechazo.
Bella ninfa descarada
vino a sentarse a su lado;
en la mesa más cercana
improvisó su aposento
y con destreza liviana
impuso las reglas del juego:
En una pose imposible
sus curvas se pronunciaron
hasta provocar el vértigo
que tentara su equilibrio.
Aún estando sentada,
se adivinó el contoneo
de sus caderas marcadas
y en el cruce de miradas
se insinuaba sin miedo.
Convencida de sí misma,
dando caza a un nuevo reo.
Al menos, eso pensaba…
Pero no, tanto se acercó
que no pudo estar más lejos.
Esta vez, de nada sirvió
exhibirse los encantos.
Se topó con perro viejo
harto ya de sobresaltos.
Por última vez la miró
de arriba a abajo
de dentro a afuera
y confirmó sus sospechas:
Un momento de placer
no merecía la pena
frente al inmenso dolor
que le aguardaba después.
Se levantó decidido
y puso tierra de por medio.
Supo esquivar el engaño.
Al fin y al cabo,
su auténtica compañera,
con la que todo ha vivido;
guardiana de sus defectos,
Señora de sus aciertos, Ella,
seguro le estaba esperando.
Quien te quiere, bien, te espera
aunque tardes demasiado.
© LuJITar (14-5-25)