Hay una voz que arrastra sus pies hasta los sueños
sobrevive en el subterráneo de los teléfonos públicos
en las miradas de los pájaros que se comen el atardecer…
Es una sombra habitando la máquina del tiempo
de las razones que no hacen sinapsis
y se dejan caer al abismo de su ser.
Son vestigios de un animal terco
que se ha levantado de su asiento y vocifera sus ecos
fundando un universo tras una lluvia de meteoritos.
Es la vestimenta ajada del tiempo
con sus metáforas liberadas de sus carceleros
son verbos que se despiertan después de un largo silencio…