José Luis Barrientos León

Teoría de la persistencia obstinada

 

Contra toda lógica y pese al almanaque,

persisto en este oficio de buscarte.

No es un asunto de nostalgia o de cenizas

el pasado es un muerto que no cumple años,

sino una terca urgencia por lo que está viniendo,

un cálculo atrevido sobre los días nuevos.

 

Es el mismo asombro del principio,

cuando las manos modelaban el barro de la fábula

como un artesano torpe que inventa sus milagros.

A veces este amor hace un ruido de fiesta,

un estrépito de parches que desafía a la noche,

otras veces se calla y se parece al rezo,

a esa queja severa que repiten los templos.

 

Sin embargo, aquí sigo, cometiendo la audacia

de empeñar el futuro por mis pobres quimeras.

Es un saldo ridículo, lo admito,

un inventario de bienes que apenas se sostienen,

pero es la única prueba de que mi alma insiste

en no firmar la paz con el desengaño.

 

Al final, queda limpio aquel roce primero,

el origen del fuego,

la memoria intacta de la primera boca.