Autor: Dario Daniel Lugo
Creíamos que la verdad se descubría en la persecución activa,
en la acumulación de datos, viajes y conceptos.
Pero la verdad es un animal tímido que solo se aproxima
cuando el observador ha aprendido a no moverse.
En la inmovilidad absoluta, los ruidos del mundo se apagan.
Cae la máscara de la importancia personal,
y la revelación emerge no como un trueno,
sino como la serena aceptación de nuestro propio vacío.