Henry Alejandro Morales

¡AFILAN LA ENVIDIA CON TINTA PRESTADA!

¡EN MESA LIMPIA NO COME NINGUNO!

 

Que gracia me causa el celo oportuno

de aquellos que juzgan en el verso ajeno

Tratando de verter su sutil veneno

¡En mesa limpia no come ninguno!

 

Si el poema es tendencia y causa revuelo

y el gremio se altera con falso decoro

Yo sigo cantando con mi voz de oro

bajo este infinito y caribeño cielo

 

Cien hojas en el piso, mi mente se agota

me dan corazòn y estrella con gran devociòn

Me gusta, favorito, les llegò al corazòn

la audiencia me premia, el portal se alborota

 

Comentan mil cosas, el muro florece

mientras mi propia musa ignora mi abrigo

Ella no lee los versos que le dedico, y digo

pero el aplauso ajeno me premia y me crece

 

Irrespetan las letras, le buscan el quiebre

pues duele ver luz en la ajena ventana

Pero la poesìa siempre soberana

no sufre los males de su baja fiebre

 

Mientras este humilde cantor de la vieja escuela

no pierde el compàs por la queja inventada

¡Afilan la envidia con tinta prestada!

mirando de reojo el verso que vuela

 

No sufro de envidia ni guardo dilema

soy poeta de calle con inteligencia humana

Escribo porque me da la gana

y asi no los lea mi musa, seguirè con mi poema.

 

Autor:

Henry Alejandro Morales

07 de Septiembre de 2026