¡EN MESA LIMPIA NO COME NINGUNO!
Que gracia me causa el celo oportuno
de aquellos que juzgan en el verso ajeno
Tratando de verter su sutil veneno
¡En mesa limpia no come ninguno!
Si el poema es tendencia y causa revuelo
y el gremio se altera con falso decoro
Yo sigo cantando con mi voz de oro
bajo este infinito y caribeño cielo
Cien hojas en el piso, mi mente se agota
me dan corazòn y estrella con gran devociòn
Me gusta, favorito, les llegò al corazòn
la audiencia me premia, el portal se alborota
Comentan mil cosas, el muro florece
mientras mi propia musa ignora mi abrigo
Ella no lee los versos que le dedico, y digo
pero el aplauso ajeno me premia y me crece
Irrespetan las letras, le buscan el quiebre
pues duele ver luz en la ajena ventana
Pero la poesìa siempre soberana
no sufre los males de su baja fiebre
Mientras este humilde cantor de la vieja escuela
no pierde el compàs por la queja inventada
¡Afilan la envidia con tinta prestada!
mirando de reojo el verso que vuela
No sufro de envidia ni guardo dilema
soy poeta de calle con inteligencia humana
Escribo porque me da la gana
y asi no los lea mi musa, seguirè con mi poema.
Autor:
Henry Alejandro Morales
07 de Septiembre de 2026