Disfraz de estrías,
No.
Mas bien jauría
de lobos hambrientos
del pedazo de un lamento
secuestrado entre mis párpados.
Te invito a mi despedida perpetua,
nunca cunsumada,
a este ayuno de amor por sabotaje,
por murmullos en las esquinas.
Cuentagotas de pasión
quieren curar la sed con agua de mar.
¿Cuántas vidas habría de vivir
para aprender lo que es amar?
Como abandonarte en el camino
si eres todo lo conocido,
si no se bailar sin tus costuras
rozando las arrugas de mis miedos.