EL PASADO PRESENTE
La superficie de tierra nos parecía fresca,
jugosa, abundante en materiales orgánicos
e inorgánicos, como en la primitivas edades.
Y las antiguas estrellas se alzaban como siempre,
como antes por encima de los puertos de mar
y de las ciudades engalanadas con luces,
miles de luces que también brillaban
sobre los puentes que cruzan
el mar de la calma. Era el pasado presente,
incrustado en la tensión del momento,
con corrimiento constante del fondo marino
en busca de mayor exposición a la luz.
Seguro que cogemos esta noche el frío del relente.
Podíamos apreciar justo al final del ciprés,
como rozando su punta, una estrella importante.
Gaspar Jover Polo