anfaber

Adios al nomeolvides

Son pueblo mío.

Anécdotas.

Diarios de medianoche.

Poemas.

La rumiación del pensamiento,

nube que se atraviesa en el insomnio,

razón, motivo, búsqueda, espera.

Son medida de tiempo y de valor,

esfuerzo y tentativa.

Son la resignación del no me olvides,

huida, negación, hambre de nada.

Exilio a la memoria y la caricia,

son mis cuentos de hadas,

el final de una historia.

Son el drama nutricio, la escuela de la vida,

ilusiones de éxito y victoria.

El despertar inevitable, la hipoteca,

un cuarto abandonado,

ternura y tragedia.

Gracias le doy a miles de vivencias,

un mimo al corazón de los involucrados,

incluso al mío, que amó con toda el alma.

Y adios, con el adiós más amoroso,

del que suelta el esfuerzo y los libera,

para que este vacío, hoy ruidoso,

se convierta mañana en un abrir de alas.

Duelo y perdón le doy a las carencias,

y doy la bienvenida a la abundancia,

que el amor se merece,

no se ruega.