Tu sombra de mujer me habita y me ilumina,
me coloniza el tiempo y las rodillas ,
cultiva rastrillando mis ojos y mis manos,
le pone un manto al dolor y al desabrigo.
Hace brotar acantilados en mi pecho,
me habita y me ocupa las palabras,
hace que el sol despierte los silencios,
Y en callejones de luna desnuda la esperanza.
Es un furioso collar de corazones,
una locura que limpia la mirada,
una canción redonda recién amanecida,
y enredada en el verde de las plantas.