El poder de un adiós.
Decir adiós no solo es decirlo para y por la persona con la que hubo y se acabó; también es para sí mismo, es que ese adiós se explica en el dolor de la decepción, de la mentira, del engaño, la burla de la que fuiste víctima.
De un amor que era poderoso mientras fue golpeado tantas veces y de esa forma en que el dolor fue dominando los sentimientos y la mente.
Esta última es más fuerte que el corazón; siempre es quien gobierna. El corazón siente, pero se engaña; la mente siempre te va a dar esa consciencia de la verdad y no te dejará caer más en esa mentira del amor con heridas.
No se puede vivir con un dolor constante y eterno, no, hay que salir de ello y saber que un día habrá paz, venida de ti mismo, de tu propio ser, que siempre es el que te gobierna. Le debes lealtad a tu propio respeto y tu lealtad es más un don de la dignidad que te salva al final y es quien te salvará.
No hay dolor más grande que ser decepcionado por la persona a quien entregaste toda tu fe, toda tu vida y todos tus sentimientos.
Engaño propio no fue; es el otro que no entendió que el amor es una planta viva que se alimenta día a día, pero si no lo haces y solo la lastimas… obvio termina.
Casi siempre, si no me equivoco, termina el que más dio y también el que más sufrió, ley de vida a lo mejor, pero es real y es satisfactorio al final; te vuelves más fuerte con cada caída y sabes que si te levantas ya no volverás a ser igual, ya no hay más plazos de volver a creer, solo en ti y en lo que te tiene con vida.
Dolores Luna.
Anna.🥀
Sep 5. 2026.
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