Catalinaa

Reflujo

miro el pan con asco,

porque los pienso juntos,

y se me revuelve todo.

 

me paro de la mesa

y me hago un café

pero ustedes siguen ahí.

 

se me tensan los hombros

y no puedo beber más,

porque hasta el azúcar

es amarga.

 

es amargo, ¿no es así?

es infantil y sinsentido.

no quiero dejar de enojarme

no quiero seguir obsesionandome.

 

no estábamos parados

juntos

en aquel páramo aún.

pero fuiste a las montañas,

¡estuviste en las montañas!

¿cuánto tiempo estuviste en las montañas?

¡yo no quiero ir!

 

pero insististe 

en que la amabas,

tanto pero tanto al parecer

y rasgaste tus cortavientos

botaste tu guitarra,

¿por qué?

 

Porque ¿era divertida?

¿Y linda también?

Era súper seca además.

Es súper seca.

¿Si o no?

 

Y rezo porque no me encuentres

encorvada en mi cajón de versos,

porque tendría que explicarte todo,

y si lo hago,

no te daré más besos.

 

y soy como un hombre ermitaño,

con un polerón rosado

y converse burdeo,

estudiando siempre en la biblioteca,

pudriéndome por dentro.

 

Inventando estupideces,

analogías florales,

rebeldías mentales,

publicándolas en línea,

para que se oigan mis sollozos

a través de mi poesía.

 

porque no sé si es válido de otra forma.

nadie me va a entender.

me dan soluciones,

pero no me escuchan,

y no sé qué hacer.

 

¿me amas

tanto pero tanto?

ahora creo que

el pan me da asco.