anfaber
Hermosura marciana
Puede ser el amor
la espina de una rosa
o su belleza exuberante.
Por ratos enviciado
en pequeños maltratos
es la brisa violeta de lavanda
multiplicándose
en suelo pobre y seco.
Es el amor, hermosura marciana
flor perenne que invento
en visiones nocturnas
tan igual a los cardos azules de las sierras
que sobreviven
a todos los males de lo fugaz.
En otras ocasiones es jarilla del monte
que tras de las heladas y las lluvias
florece igual al sol en las mañanas.
Puede el amor estar prendido fuego
ser risa de verano, explosión de matices
alegría del muro que crece
donde nadie se atreve a nacer.
Yo prefiero el amor que asoma cada noche
como asoma el jazmín a mi ventana
con su fragancia limpia y envolvente
Siendo mejor aún
un solecito cálido de invierno
cuyo esplendor entrega,
sin pedir nada a cambio.
Es el amor,
hermosura marciana
flor perenne que invento
en visiones nocturnas
tan igual a los cardos azules de las sierras
que sobreviven
a todos los males de lo fugaz.
Andrea.