Bajo y subo sin resistencia al aire, como un diente de león; trepo por las paredes y espío sobre los techos como un gato.
Retoño, florezco, amo la luz que hace brillar el agua clara y los verdes llanos que se ondean por los ventarrones.
A veces el mundo no me alcanza y tiro de los sueños; voy por senderos que la mente dibuja, por el mundo surrealista de Luis.
Soy canto y guitarra. Alguna vez fui una canción bajo las estrellas titilantes, coreada por hombres que se sentían libres bajo los efectos de mis notas.
No consiento el después ni el futuro: me gusta ser ahora. Me gustan el grillo y la aurora, la tierra fértil madre del bosque y el fuego.
Déjenme solo con mi locura, no quiero saber de fechas ni de nombres. Por un momento me alejo del mundo vertebrado y tomo un par de alas de zapatera griega.