OCASO DE UNA MEMORIA.
Todavía se recuerdan
lúgubres tardes brumosas.
Con ábrego suceso admonitorio.
Quizás, habitando..
con cuidada simetría.
Toda derretida, ocre ceniza,
como elemento neutro.
Fusionado en cualquier,
partícula experimental.
▪
Andando trechos... quizás,
en insertado laberinto.
Se queda sustraído el cielo.
Colgado como invocada
historia inmortal.
Detrás de la exógena
dispersión accesible.
¡ Tan adyacente siempre !
Al mismo rocoso abismo,
que tensa la densa piedra caliza.
▪
Quizás... indagando,
oxigenada savia.
En nocturno surco indigente.
Está silenciosa la alborada.
Durante cada umbría escena,
que se hace ensayo diligente.
Desde cada rendido susurro.
Como notada nostalgia,
que se hace gota salada.
Atrapada en la solitaria palidez,
de un resplandor ausente.
▪
Donde se repliegan aviesas,
ráfagas de sombras.
Contra un huidizo sosiego,
que fractura el horizonte.
Quizás penetrando
el intrincado tiempo.
Con una pausa inexacta.
▪
Ondea la recalada espesura,
de inmensurables montes.
Que andan reteniendo
una renuente calma.
Que perece como mustia agonia.
En otra oculta cicatriz,
todavía sedienta de vida.
▪
Ocaso de una memoria,
intrigando la duda del silencio.
Como equivocando
turbios senderos.
Entre confusas formas,
que ya, han perdido gloria.
▪
Quizás también, apresurando momentos, ¡ que aún no saben !
¡ Como es... aquello !
¡ Que aún no llega !
pero que un corazón palpitante, ¡ un siempre día... anhela !
▪
Se oculta desconocido temor,
con absurda indolencia.
Detras de un rostro ironico,
que enmudece el dolor.
Cuando prefiere sentirlo ajeno,
de su herida consciencia.
▪
Mientras se sigue rasgando,
la vacilante penumbra.
De un firmamento indiferente.
Que anda siempre monótono,
como resistiendo la prisa.
Que huye de un mismo tiempo.
▪
Donde abraza todavía la neblina.
Que se esconde detrás
de la tenue sombra.
Mientras reposa sumergida
la honda tierra.
Bajo el sutil manto
de un opacado sol.
Que promete prismática,
y floreada primavera.
▪
Juega la alborada misteriosa,
moviendo las detenidas estrellas.
Entre el inconfundible vuelo,
de las largas, noches serenas.
Mientras se plasma,
un extendido silencio.
Detrás del siempre... ¡ ahora !
distante firmamento.
▪
Donde mira con dolor melancólico, el confundido ocaso.
¡ Una memoria que llora !
Cada vez que lacera...
con abrumadora dureza.
Su propia naturaleza.
Autor....Consuelo Sanchez