Me he hallado a mí mismo en este encierro
y he pasado largas horas conversando.
Me he contado mis fracasos y temores,
me he aliviado al saber que los comparto.
Y llegaron, poco a poco, los reclamos
de abandonos y promesas incumplidas.
Me acusé de darlo todo en esta vida
y dejarme a mí tan solo las migajas.
No pude explicarme mis motivos
ni tampoco fui capaz de comprenderlos.
Tomó tiempo perdonarme mis errores
y la charla se extendió entrada la noche.
Sufrí junto a mí por mis amores,
los perdidos y aquellos que he callado.
Y llegó, lentamente, la mañana
y las lágrimas pronto se secaron,
y vacío de dolores y en silencio,
en soledad y encierro me he curado.