Eduardo Villacal (seudónimo)

Sos tan hermosa

Sos tan hermosa.
Probablemente tenías que serlo.

La luz es tuya.
Se te queda en la cara
como la sal en la piel
después del mar.

No te salva.
Te nombra.
Te deja ahí, incendiada.

Me pesan los ojos al mirarte.
No es dolor.
Es desmesura.
No poder con tanta aparición.

La belleza te eligió.
Mal, a destiempo,
pero te eligió a vos.

Como si fueras la gota
que rebalsó el vaso.

Y el vaso, el mundo,
con su agua común
y su sed mal parida.

Nadie te preguntó.
Nunca se preguntan
las cosas que condenan.

Sos tan hermosa.
Aunque quisieras,
no podrías dejar de serlo.