Lucía Gómez

MUCHA LLUVIA...

De él,

le llegaba mucha lluvia.

Torrentes que golpeaban

sus esquinas.

Pero ella, sonreía.

Soportaba los tiempos

que llegaban sin abrigo.

Había hecho un pacto

con las cosas inútiles

y sus manos

no tocaban

las ortigas.

L.G.