Es el canto de las minas
un grito de amor profundo,
que entre sombras y neblinas
alivia penas divinas
de los mineros del mundo.
Allí enterrados en vida
siguen al cielo implorando,
que se cierren las heridas
de tantas vidas perdidas
que hoy seguimos lamentando.
Quienes dieron a esta tierra
su juventud y su suerte,
conscientes de lo que encierra
saben que en ellas se entierra
su cuerpo para la muerte.
Les costaba respirar
la pureza de esos aires,
pues la brisa al murmurar
les hacia recordar
esos silentes lugares.
Hoy descansa en lo lejano
un pasado floreciente,
pues quien gobierna, tirano,
borra con gesto inhumano
la humildad de aquella gente.
Classman